2.3.1. Contexto Histórico

El barroco o también llamado Siglo de Oro en España sufrió tal crisis y decadencia por los siguientes acontecimientos:

Por una parte, España estuvo gobernado por tres monarcas (Los Austrias): Felipe II, Felipe III y Felipe IV entre los años 1600 y 1750.
El siglo anterior, España había conseguido su mayor extensión territorial mediante herencias, conquistas, convenios diplomáticos o matrimonios reales. Pero en los reinados de Felipe III y Felipe IV, España perdió de una por una todas sus tierras europeas, lo que provocó graves problemas, religiosos, políticos, internos e internacionales.

Por otro lado, las dificultades económicas, las epidemias continuas, las guerras y la emigración a América cada vez eran más graves, que causó que España se convirtiera en una segunda potencia de Europa.

Otra causa fue la expulsión de casi 300.000 personas de origen morisco, el hambre y la peste provocaron una profunda crisis demográfica.

Respecto a la sociedad, la nobleza y el clero seguían teniendo tierras y privilegios, mientras que los campesinos les afectó completamente la crisis económica, asi que muchos campesinos se vieron en la necesidad de ir las ciudades, con la finalidad de obtener una mejor calidad de vida; pero acabaron en la mendicidad, ya que conservadurismo social dificultaban el pasar de un estamento a otro y sólo algunos burgueses conseguían obtener el titulo de noble. La única posibilidad que tenían para pasar de estamento era pasar a las filas del clero, lo que hizo que aumentara el número de eclesiásticos.

En esta época, la Iglesia Católica era muy influyente y reaccionó contra movimientos revolucionarios relacionados con la ciencia, ya que el físico italiano Galileo Galilei enunció las leyes de caída de los cuerpos y apoyó la teoría heliocéntrica de Copérnico, que iban en contra a las teorías planteadas por la Iglesia.

La palabra Barroco fue empezada a usar por críticos posteriores. Es una palabra traducida al francés de la pabra portuguesa "barroco", que en español sería "barrueco", que quiere decir perla de forma irregular o joya falsa. Lo que se puede interpretar con eso es que el verdadero significado que le querían dar era el concepto de engaño, capricho y extravagancia.
Esta palabra se empezó a utilizar de manera despectiva, por el exceso de énfasis y abundancia.
En 1888, Heinrich Wolfflin, un historiador, se encargó de limpiar el nombre, identificó el Renacimiento y el Barroco como oponentes y como una clase dentro del arte elaborado.